Hierro
El hierro es el complemento que más gente abandona a la semana, y casi siempre por lo mismo: le sienta mal al estómago. Hay formas que se toleran mucho mejor que otras y una manera de tomarlo que cambia bastante las cosas. Te lo contamos aquí.
El hierro no se suplementa a ciegas. Necesitas una analítica y criterio médico, porque un exceso tampoco es inocuo y porque el cansancio tiene muchas causas además de la falta de hierro. Si vienes con una pauta de tu médico, aquí te ayudamos a elegir el formato.
Qué dice la normativa que aporta
El Reglamento (UE) 432/2012 autoriza declarar que el hierro contribuye a la formación normal de glóbulos rojos y hemoglobina, al transporte normal de oxígeno en el cuerpo y a la disminución del cansancio y la fatiga.
Las formas de hierro y por qué importan
Todas aportan hierro, pero se comportan muy distinto en el estómago.
- Sulfato ferroso. El clásico. Aporte alto y precio bajo. Es también el que más molestias digestivas provoca: náuseas, estreñimiento y ese sabor metálico que conoce todo el mundo.
- Bisglicinato ferroso. Hierro unido a glicina. Bastante mejor tolerado, con menos efecto sobre el tránsito intestinal.
- Hierro liposomado. Encapsulado en una membrana lipídica. Es el formato que más ha crecido en farmacia precisamente por la tolerancia, y el que solemos ofrecer a quien ya ha abandonado otro.
- Pirofosfato férrico. Habitual en el liposomado y en preparados líquidos.
Igual que con el magnesio, mira el hierro elemental en la tabla nutricional, no el peso total de la sal.
Cómo tomarlo para que se absorba
Esto marca más diferencia de lo que parece.
- En ayunas se absorbe mejor, pero sienta peor. Si no lo toleras, tómalo con algo de comida antes que dejarlo.
- La vitamina C mejora su absorción. Por eso muchas fórmulas la incorporan y por eso funciona bien un vaso de zumo de naranja.
- El café, el té y los lácteos la reducen bastante. Deja un par de horas de margen.
- Separa dos horas de los protectores gástricos, del calcio y de antibióticos como las tetraciclinas.
Formatos
Cápsulas y comprimidos son lo habitual. Los sobres y viales bebibles van bien si te cuesta tragar o si buscas dosis fraccionadas. Hay formatos sin sabor metálico, que es una queja frecuente. Y existen presentaciones pensadas para embarazo que combinan hierro con ácido fólico y yodo.
Qué esperar
Las heces se oscurecen. Es normal, no es sangrado, y no hay que asustarse. El estreñimiento es el otro efecto habitual: se maneja con agua, fibra y, si hace falta, cambiando de forma de hierro. Los depósitos tardan semanas en reponerse, así que esto es una pauta larga, no de tres días. La retirada la decide tu médico con una analítica de control, no la sensación de encontrarte mejor.
Preguntas frecuentes
¿Qué hierro sienta mejor?
El liposomado y el bisglicinato son los mejor tolerados, y son los que ofrecemos a quien ha dejado el sulfato ferroso por molestias. El sulfato aporta más hierro por comprimido y cuesta menos, pero es también el más áspero con el estómago.
¿Con qué se absorbe mejor?
Con vitamina C. Un vaso de zumo de naranja o una fórmula que ya la incorpore. Y lejos del café, el té y los lácteos, que la reducen de forma notable. Deja dos horas de margen con ellos.
¿Por qué se me han puesto las heces negras?
Es el efecto más habitual del hierro oral y no tiene importancia. Otra cosa es que sean negras y pegajosas o que aparezcan con dolor: eso sí hay que consultarlo.
¿Puedo tomar hierro sin analítica?
No es buena idea. El hierro en exceso se acumula y tiene sus propios riesgos, y el cansancio puede venir de muchos sitios. La suplementación la decide tu médico a partir de tus parámetros.
¿Cuánto tiempo hay que tomarlo?
Reponer depósitos lleva semanas, a veces meses. Encontrarse mejor no significa que el depósito esté lleno. La duración y la retirada las marca tu médico con una analítica de control.